Dos pistoleros, seis balas y un sistema perverso
acabaron con la vida de Dorothy Stang
El turno esta vez fue para Dorothy Stang, monja de 73 años, de nacionalidad estadounidense y naturalizada brasileña, miembro de la Congregación de las Religiosas de Notre Dame. Stang fue asesinada el 12 de febrero por la mañana, cuando dos pistoleros le dispararon seis tiros a quemarropa.
Cuando llegó a Brasil, Dorothy se estableció en Anapú, una pequeña localidad del estado de Pará, al norte de Brasil. Allí llegó hace 30 años para trabajar en las comunidades rurales. Desde entonces pudo fundar 22 escuelas y un centro de formación de profesores. Pero en una lucha de tres décadas, Stang fue cambiando de enfoque. De promotora de la educación pasó a ser defensora de la reforma agraria y de la preservación del Amazonas. Su mayor ambición era el Proyecto de Desarrollo Sustentable "La Esperanza", que planea repartir 130.000 hectáreas entre 600 familias campesinas.
Esta intención chocaba directamente con los intereses de terratenientes y grandes hacendados que explotan ilegalmente los recursos forestales de la Amazonia, sobre todo árboles exóticos y en extinción como caoba, cedro y jatobá, que se pagan a muy buen precio en el mercado negro.
Stang debió aprender a convivir con las constantes amenazas de muerte, al igual que varios de sus colaboradores. En el 2004 se registraron diez denuncias ante la Justicia del Estado de Pará, por amenazas de muerte contra Stang. Según el coordinador de Greenpeace en la Amazonia, Paulo Adário, "el Gobierno de Pará no tomó ninguna medida para garantizar la seguridad de la religiosa".
El estado de Pará es uno de los estados de Brasil donde se registra la mayor cantidad de conflictos a causa de la tierra y por cuestiones ambientales. Por muchos es considerado uno de los lugares más violentos del país. De las 53 muertes registradas en los 27 estados brasileños en el 2004 por conflictos rurales, 19 ocurrieron en Pará, donde, además, se encuentra la mayor cantidad de haciendas con trabajadores esclavos.
Aún está fresco el recuerdo del asesinato, en el Estado de Minas Gerais, de los cinco inspectores del Grupo Móvil del Ministerio de Trabajo que hace poco más de un año fiscalizaban haciendas en busca de trabajadores en estado de esclavitud. También ellos eran blanco de amenazas y fueron asesinados a quemarropa por pistoleros a sueldo y, al igual que en el caso de la hermana Dorothy, el principal sospechoso de haber ordenado el asesinato es un hacendado.
En el último año se registraron diez denuncias ante la Justicia del Estado de Pará, por amenazas lanzadas contra Stang. Según el coordinador de Greenpeace en la Amazonía, Paulo Adário, "el Gobierno de Pará no tomó ninguna medida para garantizar la seguridad de la religiosa".
Una vez más, el gobierno de Lula, como otros gobiernos anteriores, muestra su preocupación y su disposición a aclarar el crimen y prevenir futuros hechos de violencia. Ante otros hechos de sangre ocurridos en el pasado, una vez que pasa el ruido y la presión internacional decae todo vuelve a la "normalidad", que no es otra cosa que el retorno al miedo y la amenaza constantes.
Se podrá aclarar el crimen de Stang -y esperamos que eso suceda- se podrá encarcelar a quienes dispararon del gatillo, o a quienes fueron los autores intelectuales del crimen. Pero no estamos frente a un caso policial, la muerte de Stang, como muchas otras, sacan a luz la vigencia de un sistema basado en el lucro y la explotación, para el cual la vida humana no vale nada, y el patrimonio cultural y ambiental no son más que un estorbo. Es algo más profundo y no se soluciona con unos cuantos culpables tras las rejas sino profundizando el trabajo que otros, como la hermana Dorothy, han iniciado.
Elaborado por CLAES en base a informaciones publicadas por Argenpress ("Una vida cegada por la codicia", por Eduardo Tamayo - ALAI. "Asesinato de religiosa en Brasil, con olor a latifundio", por Nora Di Pacce - Radio Nederland) y Clarín ("Crónica de un asesinato en la selva que sacudió al gobierno de Lula", por Eleonora Gosman. Publicado en nuestro sitio únicamente con fines informativos.

